lunes, 26 de febrero de 2007

V PONENCIA CONTROVERSIARTE

CONTROVERSIARTE

Herbert Rodríguez



En el arte plástico limeño muchas realidades (desorganización, incomunicación, invisibilización), existen más por nuestra inacción que por estrategia premeditada del “Sistema”. Debemos analizar nuestra responsabilidad en el mutuo desencuentro entre artistas e instituciones o en la propia victimización.

Autoritarismo y Cultura de la Muerte en el arbitrario orden social
Es posible relativizar el carácter monolíticamente cerrado de la institucionalidad pero constatamos como finalmente prevalecen las consecuencias del largo telón de fondo histórico de la exclusión social de amplias mayorías en el Perú. Sucesivos gobiernos fracasados, entre otros factores, han modelado una sociedad autoritaria que rechaza la innovación y aplaude la violencia represiva. Este es el marco de la ausencia del arte y la cultura en el debate público, marco que señala los retos mayores que debemos encarar.

Paradojas sobre la carencia de la importancia social del arte
A pesar de su artificialidad la institucionalidad artística ejerce un poder simbólico importante. Esta es una paradoja que se sostiene por los valores coloniales que estructuran jerárquicamente la diversidad cultural y el desamparo teórico e irracionalismo de los artistas. Institución y artistas son co-responsables de la violencia, tal como el informe de la CVR ha evidenciado. Debemos impulsar una Socio Historia del Arte Peruano, el Arte, la Artesanía y los Diseños coexistiendo en plano de igualdad.

El Escenario Mundial y la Diversidad
Nuestra Realidad Nacional la vivimos en medio de la crisis estructural del sistema-mundo moderno, donde diversos datos configuran una “sociedad del riesgo”. Un documento del Ministerio de Educación (2000) señala tres retos que surgen del escenario nacional y mundial, estos son: la Diversidad, los acelerados cambios científicos tecnológicos y la preservación y conservación del medio ambiente. De la Diversidad dice: “En el Perú, país multiétnico, multilingüe y pluricultural , las múltiples costumbres y tradiciones culturales han sido consideradas por largo tiempo como trabas para el desarrollo pero acceder a la modernidad nos exige comprender que la diversidad cultural es una gran potencialidad y su reconocimiento se convierte en una gran ventaja en momentos de creciente globalización”; es posible asociar este texto con otro del Banco Mundial (2002) que nos dice: un país con una amplia diversidad cultural, que sea debidamente manejada, es un país que puede enfrentar mejor los retos del mundo globalizado”. Con un camino recorrido en el debate internacional, la Diversidad emerge como nuevo paradigma y confronta, en el ámbito del arte plástico limeño, a la “pintura-pintura”; que tiene su origen en la polémica producida entre los Indigenistas y la Agrupación Espacio (década del 40). En esta polémica ganó la visión del arte como fenómeno universal, y, ahora, aunque el modernismo solo es un estilo más, su representante local, Szyszlo, mantiene vigencia en el conservador medio institucional. Por contraste, cobra importancia la relación equitativa entre culturas, es decir, la interculturalidad; que requiere la tolerancia frente a las diferencias étnicas, culturales y lingüísticas; la aceptación positiva de la diversidad, el respeto mutuo, la búsqueda de consensos y a la vez reconocimiento, aceptación y respeto frente al disenso; en suma, mayor democracia. El pluralismo efectivo donde el Arte, la Artesanía, el Arte Popular Urbano, la Contracultura, el Diseño entre otras expresiones culturales coexisten como diferentes pero a la vez iguales.

Políticas Culturales, Teoría del Arte Peruano y Educación Artística
La ausencia de Políticas de Estado en el área de la cultura tiene relación con nuestra carencia de una Socio Historia del Arte Peruano. Una tarea mayor que para encararla existe una bibliografía de Teoría del Arte progresista, aunque todavía falten investigaciones totalizadoras y espacios públicos de información y debate de lo avanzado. En el proceso de consolidar una Política Cultural democrática requerimos, además, de una curricula de Educación Artística innovadora basada en el derecho a la igualdad social de la diversidad cultural y con un perfil de egresado artista-ciudadano. El irracionalismo del artista limeño señalan el a-historicismo como la principal limitación de la Educación Artística, por esto el estudiante debe reconocer que el arte es una forma de producción cultural que refleja y depende intrínsecamente de determinadas condiciones culturales. Iniciativas emergentes como el Bachillerato Internacional de Arte/Diseño o la “Nueva Secundaria” del Ministerio de Educación nos dicen que no es necesario esperar un “revolución social” para, en este terreno, imaginar una realidad distinta.

Del Taller Huayco al Averno, la tradición de la rebelión creadora
Desde el último cuarto del siglo pasado existe un camino recorrido por creadores que han desarrollado una creación artística con contenidos socialmente significativos, que en los ochentas reivindicaron la calle como identidad. La espiral de la violencia y la caza de brujas a comienzos de los noventa supuso un reflujo de este arte experimental hasta que, avanzada la década, la resistencia cultural toma la calle. Esta experiencia libertaria acumulada a lo largo de las décadas florece actualmente en la contracultura limeña junto con las subculturas.

Para entender el arte se necesita saber de arte
El criticismo que hace tabla rasa de toda la experiencia antisistémica acumulada y sesga la intervención artística de trabajo con y desde el pueblo, puede tener una carga romántica de compromiso proteico, pero finalmente lo que trasunta es intolerancia. Debemos impulsar la Educación Artística popular, con cursos-talleres de creatividad y apreciación artística de diversos cánones, que podrían involucrar lo utilitario, sin olvidar que lo popular no es homogéneo y que es posible hablar de muchos tipos de público en Lima con sensibilidades diversas. Juan Acha y el Taller Huayco, entre otros, han investigado sobre el sistema popular de valores estéticos.

Foro de la Ciencia y la Cultura: información, articulación y debate
Finalmente, previo a plantear una organización de las agrupaciones independientes o una nueva institucionalidad, debemos generar un espacio permanente de diálogo, reconocimiento y debate como el que propone el Foro de la Ciencia y la Cultura.

Herbert Rodríguez
Febrero, 2007

En el arte plástico limeño muchas realidades (desorganización, incomunicación, invisibilización), existen más por nuestra inacción que por estrategia premeditada del “Sistema”. Debemos analizar nuestra responsabilidad en el mutuo desencuentro entre artistas e instituciones o en la propia victimización.

Autoritarismo y Cultura de la Muerte en el arbitrario orden social
Es posible relativizar el carácter monolíticamente cerrado de la institucionalidad pero constatamos como finalmente prevalecen las consecuencias del largo telón de fondo histórico de la exclusión social de amplias mayorías en el Perú. Sucesivos gobiernos fracasados, entre otros factores, han modelado una sociedad autoritaria que rechaza la innovación y aplaude la violencia represiva. Este es el marco de la ausencia del arte y la cultura en el debate público, marco que señala los retos mayores que debemos encarar.

Paradojas sobre la carencia de la importancia social del arte
A pesar de su artificialidad la institucionalidad artística ejerce un poder simbólico importante. Esta es una paradoja que se sostiene por los valores coloniales que estructuran jerárquicamente la diversidad cultural y el desamparo teórico e irracionalismo de los artistas. Institución y artistas son co-responsables de la violencia, tal como el informe de la CVR ha evidenciado. Debemos impulsar una Socio Historia del Arte Peruano, el Arte, la Artesanía y los Diseños coexistiendo en plano de igualdad.

El Escenario Mundial y la Diversidad
Nuestra Realidad Nacional la vivimos en medio de la crisis estructural del sistema-mundo moderno, donde diversos datos configuran una “sociedad del riesgo”. Un documento del Ministerio de Educación (2000) señala tres retos que surgen del escenario nacional y mundial, estos son: la Diversidad, los acelerados cambios científicos tecnológicos y la preservación y conservación del medio ambiente. De la Diversidad dice: “En el Perú, país multiétnico, multilingüe y pluricultural , las múltiples costumbres y tradiciones culturales han sido consideradas por largo tiempo como trabas para el desarrollo pero acceder a la modernidad nos exige comprender que la diversidad cultural es una gran potencialidad y su reconocimiento se convierte en una gran ventaja en momentos de creciente globalización”; es posible asociar este texto con otro del Banco Mundial (2002) que nos dice: un país con una amplia diversidad cultural, que sea debidamente manejada, es un país que puede enfrentar mejor los retos del mundo globalizado”. Con un camino recorrido en el debate internacional, la Diversidad emerge como nuevo paradigma y confronta, en el ámbito del arte plástico limeño, a la “pintura-pintura”; que tiene su origen en la polémica producida entre los Indigenistas y la Agrupación Espacio (década del 40). En esta polémica ganó la visión del arte como fenómeno universal, y, ahora, aunque el modernismo solo es un estilo más, su representante local, Szyszlo, mantiene vigencia en el conservador medio institucional. Por contraste, cobra importancia la relación equitativa entre culturas, es decir, la interculturalidad; que requiere la tolerancia frente a las diferencias étnicas, culturales y lingüísticas; la aceptación positiva de la diversidad, el respeto mutuo, la búsqueda de consensos y a la vez reconocimiento, aceptación y respeto frente al disenso; en suma, mayor democracia. El pluralismo efectivo donde el Arte, la Artesanía, el Arte Popular Urbano, la Contracultura, el Diseño entre otras expresiones culturales coexisten como diferentes pero a la vez iguales.

Políticas Culturales, Teoría del Arte Peruano y Educación Artística
La ausencia de Políticas de Estado en el área de la cultura tiene relación con nuestra carencia de una Socio Historia del Arte Peruano. Una tarea mayor que para encararla existe una bibliografía de Teoría del Arte progresista, aunque todavía falten investigaciones totalizadoras y espacios públicos de información y debate de lo avanzado. En el proceso de consolidar una Política Cultural democrática requerimos, además, de una curricula de Educación Artística innovadora basada en el derecho a la igualdad social de la diversidad cultural y con un perfil de egresado artista-ciudadano. El irracionalismo del artista limeño señalan el a-historicismo como la principal limitación de la Educación Artística, por esto el estudiante debe reconocer que el arte es una forma de producción cultural que refleja y depende intrínsecamente de determinadas condiciones culturales. Iniciativas emergentes como el Bachillerato Internacional de Arte/Diseño o la “Nueva Secundaria” del Ministerio de Educación nos dicen que no es necesario esperar un “revolución social” para, en este terreno, imaginar una realidad distinta.

Del Taller Huayco al Averno, la tradición de la rebelión creadora
Desde el último cuarto del siglo pasado existe un camino recorrido por creadores que han desarrollado una creación artística con contenidos socialmente significativos, que en los ochentas reivindicaron la calle como identidad. La espiral de la violencia y la caza de brujas a comienzos de los noventa supuso un reflujo de este arte experimental hasta que, avanzada la década, la resistencia cultural toma la calle. Esta experiencia libertaria acumulada a lo largo de las décadas florece actualmente en la contracultura limeña junto con las subculturas.

Para entender el arte se necesita saber de arte
El criticismo que hace tabla rasa de toda la experiencia antisistémica acumulada y sesga la intervención artística de trabajo con y desde el pueblo, puede tener una carga romántica de compromiso proteico, pero finalmente lo que trasunta es intolerancia. Debemos impulsar la Educación Artística popular, con cursos-talleres de creatividad y apreciación artística de diversos cánones, que podrían involucrar lo utilitario, sin olvidar que lo popular no es homogéneo y que es posible hablar de muchos tipos de público en Lima con sensibilidades diversas. Juan Acha y el Taller Huayco, entre otros, han investigado sobre el sistema popular de valores estéticos.

Foro de la Ciencia y la Cultura: información, articulación y debate
Finalmente, previo a plantear una organización de las agrupaciones independientes o una nueva institucionalidad, debemos generar un espacio permanente de diálogo, reconocimiento y debate como el que propone el Foro de la Ciencia y la Cultura.

Herbert Rodríguez
Febrero, 2007










CONTROVERSIARTE

Existe un profundo antagonismo entre Institución y creatividad innovadora, antagonismo que expresa los desencuentros culturales de nuestra dependiente y arbitraria realidad. Este antagonismo, Señoras y Señores, es el problema de nuestro país.
¿Será posible cambiar las pautas excluyentes sobre las que se sostiene la institucionalidad artística?
¿Exigir criticidad, responsabilidad ética y pensamiento innovación a estas instituciones?
¿Refundación de la institucionalidad artística o nueva institucionalidad?


Diagnosticar. (De diagnóstico). tr. Recoger y analizar datos para evaluar problemas de diversa naturaleza. 2. Med. Determinar el carácter de una enfermedad mediante el examen de sus signos.

El siguiente diagnóstico oscila entre constatar conspiraciones de silencio llevadas adelante por el poder opresor y descubrir el mutuo desencuentro entre artistas e instituciones o la propia victimización de los creadores. Esto se manifiesta en sucesivas generaciones de artistas, desde “Huayco al Averno”, que han expresado su criticidad en el arte limeño, y en sectores de la nueva generación de artistas plásticos que reclaman cambio (III Congreso de las Artes como evidencia de esto), sin embargo, la realidad en general trascurre en una asfixiante inercia.
¿Podremos pensar, 2007, que algunas circunstancias presentan signos de maduración que permiten imaginar un cambio de escenario en el arte limeño?


Autoritarismo y Cultura de la Muerte en el arbitrario orden social

Orden que favorece a pocos privilegiados y condena a una amplia mayoría al infierno cotidiano.

Silencio sobre la violencia del más crudo racismo y de la muerte silenciosa a causa de la pobreza.
Silencio sobre la banalidad espiritual de los eventos sociales que rodean un arte de lujo, con sus banquetes y crónicas de sociales en revistas.
Silencio o mera presentación sensacionalista de la depredación salvaje de la naturaleza, su estúpida contaminación al ritmo de consumistas-musiquitas- pegajosas (sea minería o comida chatarra o encartes publicitarios o...)
Silencio sobre la moralidad hipócrita que niega el placer erótico al mismo tiempo que instrumentaliza el cuerpo con fines comerciales.
Silencio sobre el manejo de los asuntos públicos como si fuera un asunto privado, extraordinaria tradición peruana de la corrupción.
Silencio sobre la cobardía de los militares, ¿quiénes, cuántos, hablaron y denunciaron corrupción e impunidad? valientes con tanques y metralletas.
Silencio sobre la tradición creativa libertaria.
Silencio...

La dependencia del proceso cultural limeño institucional hacia la empresa privada se (re)instaura con el desmantelamiento del INC en el segundo gobierno de Belaunde (1) y se consolida con el neoliberalismo en la década de la autocracia fujimorista. La empresa privada no financia, no auspicia, proyectos artísticos “conflictivos”; son diversos los temas tabú y la censura es una realidad cotidiana. Pero, muchas realidades (desorganización, incomunicación, invisibilización), existen más por nuestra inacción que por estrategia premeditada de un poder opresor

La Prensa es selectiva y sesgada pero no es totalmente cerrada –ha sido y será populista- por otro lado, la Internet permite generar foros virtuales que han remplazado a los fanzines de los 90’s. Existe información sobre el arte de los ochenta que incluye el Arte Crítico; una enciclopedia temática con un tomo sobre Arte y Arquitectura Peruana circuló y se vendió en quioscos de periódicos. Existen espacios como el Centro Cultural de España, exposiciones como “Urbe y Arte” (2006) o las que recientemente acoge el Museo de Arte de Lima, que manejan criterios de arte actualizados. Por estos datos, entre otros en los que se destaca la labor de diversas agrupaciones independientes (que nos permiten afirmar que “Otro mundo ya existe”), podemos relativizar el carácter monolíticamente cerrado de la institucionalidad artística...

Pero, finalmente como sociedad lo que mayoritariamente vivimos es el desprecio por la vida y una “Cultura de la Muerte”. El histórico telón de fondo de la exclusión social de amplias mayorías (2) y las consecuencias de sucesivos gobiernos fracasados (reformismo militar frustrado, guerra sucia, hiperinflación, mafia en el poder, refundación moral frustrada) son el marco de la ausencia, a pesar de su importante rol en la solución de los problemas, del arte y la cultura en el debate público. En términos generales somos una sociedad autoritaria con pedidos de orden y seguridad, donde la violencia represiva es aplaudida. ¿Manifestaciones? desde la pena de muerte o linchamientos a la más cotidiana y soterrada indiferencia ante las negligencias médicas, accidentes de tránsito o ausencia de debate sobre recomendaciones de la CVR, la TV y cierta prensa reflejando transparentemente la estrategia de la anestesia moral por acostumbramiento a la violencia y la humillación del ser humano (3), etc.
Se crea el temor y, finalmente, el rechazo a la innovación y la creatividad, prevaleciendo el conservadurismo y la incapacidad de cambio.
Este es el marco de nuestros retos mayores.

Paradojas sobre la carencia de importancia social del acontecimiento artístico
Podemos constatar la “crisis del campo institucional de las artes” (diagnóstico II Congreso de las Artes) pero es paradójico el contraste entre la superficialidad e inocuidad del arte “culto” limeño y su importante rol en la conformación de valores que modelan la mentalidad de amplios sectores de la población. ¿Qué valores?, la supuesta inmutabilidad de las ideas de arte y la división arte-no arte, entre otros. La colección pública de arte contemporáneo más importante del país, Museo de Arte de Lima, no incluye Artesanía, es decir, amplios sectores de la población del país son invisibilizados. Esto nos permite afirmar que el Museo legitima las diferencias sociales al estructurar jerárquicamente la diversidad cultural, siguiendo el sistema de valores de los países económicamente poderosos, presentando los intereses de grupo local como si fueran los intereses de toda la sociedad. (4)
La guerra sucia de los 80’s-90’s reveló la impunidad de la violencia del Estado cuando es ejercida sobre campesinos andinos (5). ¿Es necesario repetir las cifras de miles de muertos producto de la lógica del exterminio y la venganza desde el Estado y permitidos por nuestra limeña inacción e indiferencia? La lógica de subordinación jerárquica de civilizado/arte culto por sobre lo supuestamente bárbaro/arte popular es una “racionalidad” que deshumaniza al otro.

La mentalidad “irracionalista” del artista limeño es otro factor en la paradoja de la fortaleza de la institucionalidad a pesar de su artificialidad. Esta mentalidad se perpetúa gracias, sobre todo, a la Educación Artística. Vale la pena recordar como en el Romanticismo (siglos XVIII y XIX) se consolida el concepto moderno de personalidad creadora, con su actitud de repulsa de toda regla, con su rechazo de toda tradición y su búsqueda de absoluta libertad de creación artística sobre la base del Yo subjetivo, parámetro de verdad y valor. La teoría y la reflexión intelectual son vistas como castradores de una supuesta expresividad instintiva, estableciéndose la idea del artista con un dominio virtuoso del su medio expresivo como la sola base del éxito artístico, todo principia y todo termina en el artista como individuo productor. En consecuencia sobran los factores históricos y sociales de su quehacer. ¿Parece una caricatura?, algún balance de la plástica del año 1983 hablaba del “narcisismo meticulosamente cultivado como alternativa de evasión individual” y otro del año 97 señalaba que los artistas jóvenes “están en lo suyo y con lamentable frecuencia lo suyo es lo que el medio cultural (artístico) y el mercado de arte prefieren localmente”, es decir, el narcisismo...

En agosto de 1981 Mirko Lauer y Roberto Miroquesada, entre otros, organizan un Seminario de Teoría Social del Arte, oportunidad en que, en plena ola de experimentalismo artístico (a pocos meses de que Huayco instalara la Sarita), se reúnen artistas y teóricos; desde aquel año hasta el presente son muy contadas reuniones similares. ¿Echarle toda la culpa al “Sistema” de que las cosas estén como están?

La ausencia de una Socio Historia del Arte Peruano (el Arte, la Artesanía y los Diseños en plano de igualdad) (6) significa que cada nueva generación de artistas se incorpora amnésico a un juego de engaños ya preestablecido.

El irracionalismo tiene relación directa con el “desamparo teórico” y explica también, en gran parte, las limitaciones de organización de los artistas, nuestra poca capacidad para asociarnos y trabajar colectivamente sobre la base de intereses y temas comunes, estableciendo una relación efectiva y dialogante con el Estado.

No solo el Museo de Arte, o la institucionalidad artística, sino los mismos artistas han mantenido una dependencia colonial hacia el arte europeo y/o norteamericano que se ha impuesto de manera jerárquica y opresiva por sobre las manifestaciones culturales autóctonas. Artistas e institucionalidad son co-responsables de la violencia, aquella que el informe de la CVR ha evidenciado.
Entre otras tareas, urge romper con las ideas alrededor de las que se organiza el debate en el conservador espacio institucional limeño, esto es, la pretendida división arte / no arte y la oposición localismo / universalismo.

El Escenario Mundial y la Diversidad

No olvidemos que nuestra Realidad Nacional la vivimos en medio de la crisis estructural del sistema-mundo moderno, el cual ha entrado en una era de transición, bifurcación y caos; donde diversos datos configuran una “sociedad del riesgo” (Globalización, Gobernabilidad, Pobreza, Medio Ambiente, etc.). La realidad contemporánea es una de incertidumbre y angustia donde por un lado aparecen fundamentalismos de diverso signo, y, por el otro, el futuro se presenta abierto a la creatividad (7) (8)

El individuo urbano posmoderno vive el hiperrealismo del presente perpetuo y la simultaneidad de la multiplicidad cultural como un relativismo donde todo vale, pero la posmodernidad es una encrucijada, no solo abre el abanico de posibilidades al caos del relativismo y el fragmento sino, también, a lo múltiple y lo plural; y en relación a esto último la deslegitimación del centro euro-norteamericano permite que emerja la Diversidad. Como nos dicen Efland, Freedman y Sthur en “La educación en el arte posmoderno”: La posmodernidad rechaza la razón universal y pone como alternativa formas de conocimiento que son parciales, sociales e históricas.

Visibilizar la relación entre cultura y desarrollo ha tenido un proceso, desde fines de los sesenta, en el cual la UNESCO ha tenido un importante rol.
En el presente especialistas afirman que la cultura es un tema de preocupación mundial a la par que los de medio ambiente, seguridad o economía, es así que el debate a nivel internacional tiene un valioso camino avanzado (9) del cual surge un nuevo sentido común que se hace visible en diversos documentos; uno de ellos proviene del Ministerio de Educación del año 2000 que señala tres retos del Escenario Nacional y Mundial: la Diversidad, los acelerados cambios científicos tecnológicos y la preservación y conservación del medio ambiente. De la Diversidad dice: “En el Perú, país multiétnico, multilingüe y pluricultural , las múltiples costumbres y tradiciones culturales han sido consideradas por largo tiempo como trabas para el desarrollo pero acceder a la modernidad nos exige comprender que la diversidad cultural es una gran potencialidad y su reconocimiento se convierte en una gran ventaja en momentos de creciente globalización”; asociemos este texto con otro del Banco Mundial ( Feria de desarrollo: Concurso de Proyectos Innovadores 2002 “Creadores de Cultura”) que dice: “La cultura contribuye al desarrollo. La pobreza tiene que ver con la identidad cultural, la autoestima, la confianza, el respeto a la dignidad de las personas, los valores, etc. Por ello el objetivo principal de esta convocatoria es abrir espacios donde pueda celebrarse la riqueza cultural del país, convertir la cultura en una herramienta de lucha contra la pobreza, porque un país con una amplia diversidad cultural, que sea debidamente manejada, es un país que puede enfrentar mejor los retos del mundo globalizado”.
La frase consigna lanzada por Mauricio Delfín (10) este año, “+ Cultura - Pobreza”, resume bien la lógica de base de ambos documentos.

No olvidemos el conflictivo contexto de nuestra realidad nacional, somos un país escindido donde la variedad de maneras de entender el mundo y su convivencia se da en el irresuelto telón de fondo de la Herencia Colonial.
No olvidemos también que la Diversidad como paradigma emergente confronta, en el ámbito de las artes plásticas, a la “pintura-pintura” que tiene su origen en la polémica entre los Indigenistas y la Agrupación Espacio (década del 40). Polémica que se dió en el contexto de la guerra fría, la propaganda norteamericana del estilo abstracto y el desarrollismo latinoamericano; ganando la visión del arte como fenómeno universal (11).
Ahora, aunque este modernismo solo es un estilo más, su representante local, Szyszlo, mantiene vigente su influencia en el conservador medio limeño; y son diversas las instancias institucionales (entre ellas El Comercio y el método de enseñanza de la Facultad de Arte de la PUCP) que le sirven de soporte.

Diversos grupos socioculturales coexistiendo tanto en el interior como el exterior del país son el marco en el que la interculturalidad -la relación equitativa entre culturas- cobra importancia; emergen las bases para la fundamentación de un nuevo paradigma que nos habla de reconocer la validez de otras culturas, de otras formas de conocimiento, de la diversidad de voces, no solo la tradición Greco-Romana. El actual contexto cultural plantea que para convivir productivamente junto con aquellos cuya visión del mundo es distinta de la nuestra se requiere tolerancia, entendida como la total libertad de conciencia. La tolerancia frente a las diferencias étnicas, culturales y lingüísticas; la aceptación positiva de la diversidad, el respeto mutuo, la búsqueda de consensos y a la vez reconocimiento, aceptación y respeto frente al disenso; en suma, mayor democracia. Esta tolerancia se ejerce con la gente que la practique igualmente, no se puede ser tolerante con un totalitarismo opresor. Las opiniones, el contenido de la religión, de la cultura y de la educación pueden ser objeto de críticas y controversia, con respeto de la persona con todo lo que la compone y comprende sus diferencias, su educación, su cultura o su religión. Fruto de la tolerancia es la expansión de horizontes culturales a través de la comprensión crítica de diferentes puntos de vista y los propios estándares de excelencia de cada grupo étnico.

El Arte, la Artesanía, el Arte Popular Urbano, la Contracultura, el Diseño entre otras expresiones culturales coexistiendo como diferentes pero a la vez iguales.

Es una tarea del presente generalizar el nuevo sentido común, el paradigma “Arte-Diversidad”, y reformular teorías y prácticas.

Políticas Culturales, Teoría del Arte Peruano y Educación Artística

Como visiones de mundo, sistema de valores, creencias y modos de vida... la cultura lo abarca todo. ¿Cómo se explica la ausencia del tema en la agenda pública? Una institucionalidad adecuada al reconocimiento cultural como derecho fundamental es parte de la agenda pendiente de la democracia en el Perú.

La solución de la ausencia de Políticas de Estado en el área de la cultura tiene relación con nuestra carencia de una Socio Historia del Arte Peruano. Puede surgir el escepticismo por la complejidad de esta última tarea pero es posible constatar que existe un camino abierto por múltiples investigaciones que conforman una bibliografía de Teoría del Arte progresista. Faltan investigaciones totalizadoras y, sobre todo, espacios públicos de información, y debate de lo ya avanzado.

En el camino de consolidar una Política Cultural democrática requerimos de una curricula de Educación Artística innovadora basada en el derecho a la igualdad social de la diversidad cultural y con un perfil de egresado artista-ciudadano
El nuevo contexto requiere de estudiantes capaces de procesar la diversidad y de abordarla críticamente, del mismo modo se necesita individuos seguros de si mismos y de su cultura de referencia, para de tal manera estar en condiciones de analizar y, si así lo decidieran, incorporar selectiva y críticamente elementos culturales provenientes de o pertenecientes a tradiciones culturales diferentes a la propia.
El perfil artista-ciudadano implica un individuo autónomo e informado que opina y participa de la vida pública, educado sobre los cuestionamientos y la confrontación de los valores y los puntos de vista; que adquiere conciencia de la interdependencia económica, social, política y ecológica en las ciudades y en el campo, con los saberes, los valores, las responsabilidades y las capacidades necesarias para proteger y mejorar el medio ambiente; aportando a la creación de nuevos modelos de comportamiento de individuos, de grupos y de la sociedad para con el medio ambiente.

El desamparo teórico y el irracionalismo del artista limeño señalan que el a-historicismo es la principal limitación de la Educación Artística. El estudiante de arte debe aprender que el arte es una forma de producción cultural que refleja y depende intrínsecamente de determinadas condiciones culturales (12). El contexto histórico y cultural tiene un lugar central en nuevos enfoques educativos y algunos colegios de Lima ya lo vienen desarrollando a través del Bachillerato Internacional de Arte/Diseño (su central queda en Ginebra, Suiza). Este Bachillerato propone, entre otros objetivos, “estimular y entrenar la conciencia visual, la percepción y la crítica de las artes de varias culturas” y “relacionar estos datos [de la “Carpeta de Investigación”] con el contexto cultural, histórico y/o social”. Por otro lado, surgido de nuestra realidad la “Nueva Secundaria” del Ministerio de Educación (2002) sugiere implementar a los proyectos educativos el eje curricular “Identidad personal, social y cultural”, que cubre aspectos desde autoestima hasta interculturalidad.
Aunque son iniciativas emergentes, estos datos nos dicen que no es necesario esperar un “revolución social” para imaginar una realidad distinta.

Del Taller Huayco al Averno, la tradición de la rebelión creadora

Existe un camino recorrido por creadores de clase media, algunos con formación académica de Escuela de Arte, quienes guiados por un agudo sentido de responsabilidad ética, han llevado adelante una creación artística con contenidos socialmente significativos. Estos creadores, en los ochentas, reivindicaron la calle como identidad y desarrollaron una secuencia de iniciativas innovadoras, la espiral de la violencia y luego la caza de brujas a comienzos de los noventa supuso un reflujo de este arte experimental, hasta que, avanzada la década, la resistencia cultural toma la calle para enfrentar a la autocracia mafiosa. Esta experiencia libertaria acumulada a lo largo de las décadas florece actualmente en la contracultura limeña junto con las subculturas (13).
El ácido humor negro de los afiches “Arte al Paso” de Huayco; el “arte de la basura” de los “Bestiarios”, el diseño gráfico del taller NN; la efervescencia creativa en diálogo con la calle de los Festivales de “Arte Total”, son algunas de las propuestas artísticas innovadoras y ético-creativas del Arte Crítico, con sus propios valores paralelos a los de la cultura “oficial”, útiles además para comprender el rol de los nuevos conceptos de arte en el proceso cultural limeño. De este arte limeño comienza a surgir una nueva Teoría Crítica del Arte Peruano y el esbozo de una curricula de Educación Artística, que constituiría medio para incorporar el Arte Crítico a talleres y aulas en la educación escolar y profesional.

Para entender el arte se necesita saber de arte

En sectores de la nueva generación de artistas es comprensible la impaciencia y la criticidad, así como calificar de fracasado todo lo anterior a ellos; esto es algo recurrente a lo largo de décadas. Hacer tabla rasa de toda la experiencia antisistémica acumulada y sesgar la intervención artística al trabajo concreto con y desde el pueblo, puede tener una carga romántica de compromiso proteico acorde con el despertar ético y vitalismo juvenil, pero, finalmente lo que trasunta es arrogancia e intolerancia.

Es innegable que el arte actual provoca perplejidad, observemos sino a un poblador urbano de la Lima de hoy frente a las “Instalaciones”, que no son pintura, ni escultura, y muchas veces solo presentan diagramas o conceptos, o frente a las lúdicas e intencionalmente revulsivas propuestas de Arte Crítico elaboradas con técnicas experimentales. Antes de etiquetar de incomprensible al arte actual, y, por ende, supuestamente inútil, para luego coactar la libertad creativa apelando a salidas simplistas como las de un arte realista de fácil comprensión, debemos impulsar la Educación Artística popular, vía cursos-talleres de creatividad y apreciación artística de diversos cánones que, según los casos, podrían involucrar lo utilitario. Esto definido dentro de la dimensión simbólica de la creación artística como potencialidad inherente a cada individuo.
Siempre teniendo en cuenta que lo popular no es homogéneo, recordemos lo que Villacorta y Del Valle nos dicen en “Instituciones en las fronteras” (“Cuestión de Estado”, Nº 21, 1997): “es posible hablar de muchos tipos de público en Lima, que responden al arte desde sensibilidades muy diversas”, identificar la heterogeneidad de éstas es una tarea compleja pero necesaria y pendiente, de realizar. Ellos sugieren ordenar estas sensibilidades “agrupándolas bajo el dominio de instituciones sociales en que se producen y reproducen”. En primer lugar, instituciones como los colegios, las universidades, las escuelas de arte y las instancias que deberían permitir conformar una política cultural; en segundo lugar, instituciones como la prensa escrita y audiovisual; en tercer lugar, instituciones privadas como las escuelas de arte, galerías comerciales, museos y colecciones.
En “Tradición y contemporaneidad en el ambiente del Tercer mundo” (catálogo de la III Bienal de la Habana, 1989), Juan Acha formula la pregunta: ¿Cómo conocer el sistema popular de valores estéticos? En 1980 el taller Huayco realizó una investigación sobre las preferencias estéticas populares, sus valores y gustos (14).

Por último y no menos importante...
Foro de la Ciencia y la Cultura: información, articulación y debate

Para comenzar a hacer camino, previo a plantear una organización de las agrupaciones independientes o una nueva institucionalidad, debemos generar un espacio de diálogo y reconocimiento; empezar a conectar espacios, conectar experiencias y trayectorias. El Foro de la Ciencia y la Cultura (promotor visible Mauricio Delfín) puede convertirse en ese espacio; este, con su estrategia de información, articulación y debate, propone entre otros objetivos: identificar, mediante la reflexión y el debate, los problemas comunes y potencialidades sobre diversos aspectos relacionados al desarrollo cultural del país.


Notas

(1) El Diario La República editorializaba en diciembre del 84: “...es evidente que el rol que el estado debe cumplir en el terreno cultural ha sido ignorado por el segundo belaundismo y que todos los esfuerzos de la empresa privada son pocos frente a las posibilidades de una promoción cultural a gran escala, desde el ámbito estatal. Y aquí tropezamos inevitablemente con el modelo de Estado dependiente, también en este terreno, que hemos visto retornar en los últimos años. Queriendo evitar ser el elefante que nunca conocimos, el Estado populista se ha transformado en hormiga en lo cultural. Tal es el aleccionador balance de un año sombrío”.
“La Sequía Cultural del Estado, Balance 84”.

(2) Nelson Manrique afirma que “Desde sus inicios la república se construyó sobre un conjunto de exclusiones, económicas, sociales y culturales”
(Enciclopedia Temática del Perú TROME, Tomo 8, 2004) En www.pnud.org.pe se encuentra su ensayo “La democracia en el Perú: proceso histórico y agenda pendiente”

(3) El psicoanalista Eduardo Montagne señala que tres aspectos en los cuales subsisten el impacto terrible de la violencia en la subjetividad de las personas y la sociedad son la autodestructividad, la desconfianza generalizada y la anomia.
Eduardo Montagne, “Tras las huellas de la violencia”
Forum solidaridad Perú 35, año 12, julio 2002

(4) La Teoría Social del Arte ha desarrollado el tema de cómo el Museo reviste a la alta cultura allí representada de una autoridad social inalcanzable para formas culturales más populares; como el público acepta cualquier cosa si esta en el Museo, y, aunque en el fondo no les interesa, la difusión de los bienes culturales sin explicaciones significa que el espectador queda a merced de la ideología dominante que lleva adentro; el Museo se sostiene sobre implícitas falsedades como que la obra de arte es consumida por quienes poseen sensibilidad o talentos naturales, no por aquellos que han podido comprar una buena educación artística.
Roger L. Taylor, “El Arte enemigo del pueblo”
Editorial Gustavo Gilli, S. A., Barcelona 1980
Alan Wallach y Carol Duncan
Revista U-Tópicos Nº 2/3, Lima, Enero 1983
(5) “Si en medio de un sistema proclamadamente democrático, con Parlamento, Iglesia, Universidades, Colegios Profesionales en plena actividad, se ha podido utilizar la tortura, “desaparecer” mas de 1,000 peruanos, matar indiscriminadamente, propalar el miedo y el terror que obliga a muchos a emigrar, es porque en el Perú de 1985 sigue siendo válido el título de un cuento de Julio Ramón Ribeyro: “la piel de un indio no cuesta cara”. Todo sucede allá lejos, en Ayacucho o en Huanuco, donde los muertos son números y no personas con las que nos identifiquemos”.
Alberto Flores Galindo, Nelson Manrique “Violencia y campesinado”
Instituto de Apoyo Agrario

(6) En su ensayo “Notas para una sociohistoria de nuestra realidad artística” J. Acha nos dice: “A nadie sorprenderá que reclamemos una visión sociohistórica del arte. Después de todo, anda bastante difundida la imagen de una historia del arte ruinosa y muy necesitada de renovación radical”.
Acha, Juan
El Arte y su Distribución
UNAM, Mexico, 1984

(7) Sobre la crisis del sistema-mundo sigo a Immanuel Wallerstein, y sus textos “Incertidumbre y creatividad” y “El fin de las certidumbre y los intelectuales comprometidos”, tomados de la Internet.
(8) Albert Sasot Mateus antes de presentar las características de la “sociedad del riesgo” nos advierte que el panorama no es complaciente.
Historia Universal Tomo XX, Salvat Editores, 2005
Luis Pásara en “Ocho temas de la agenda global” nos dice “la sensación de vivir tiempos destinados a ser aún peores no es errónea. En áreas críticas no parece haber condiciones para resolver problemas graves”. (Perú 21, 03-01-06)
(9) En el libro “Políticas Culturales, ensayos críticos” diversos autores tratan, entre otros temas, de las relaciones entre Estado, Empresa y sociedad civil o Políticas culturales y Memoria; encuentro particularmente valioso el ensayo de Guillermo Cortés que nos informa sobre los numerosos debates acerca del rol social de las Políticas Culturales en el contexto internacional.
Guillermo Cortés, Victor Vich, editores.
“Políticas Culturales, ensayos críticos”. IEP, INC, 2006.
(10) Él es promotor del Foro de la Ciencia y la Cultura (2007) que “promueve el reconocimiento de la relación entre cultura y desarrollo, y de la diversidad geográfica y humana, como fundamento para el desarrollo social de los pueblos del Perú, enfocándola desde una perspectiva intercultural, poniendo énfasis en las relaciones basadas en la complementariedad de recursos”. www.culturaperu.org.

(11) La Modernidad nace asociada a la capas medias industriales en crecimiento y su forma de expresión en lo cultural es a través de la arquitectura y la abstracción -liderada por la Agrupación Espacio, 1947- en polémica con el indigenismo. Polémica que continúa, a su modo, el “problema del indio” que surge a fines del siglo XIX como consecuencia de la Guerra del Pacífico. La generación de Espacio, que aparece alrededor del año 45- la “...conforman un grupo de jóvenes con las mismas características sociales, no tienen ancestros andinos, pertenecen a la clase media y fueron educados en colegios particulares” En: “De Abstracciones, informalismos y otras historias...”, A. Castrillón, catálogo de exposición en el ICPNA, 2002.


(12) “En los debates posmodernos, se entiende el arte como una forma de producción cultural, que refleja y depende intrínsecamente de determinadas condiciones culturales. Por consiguiente, lejos de marginar los aspectos sociales y culturales del proceso de expresión y formalización artísticos, se considera, al contrario, que éstos son indispensables para cualquier debate estético. Puesto que el arte constituye una especie de comentario sobre la cultura y se halla enmarcado y condicionado por ella, la crítica posmoderna toma la forma de una crítica cultural. La función de críticos y maestros es analizar el arte en su contexto cultural”.
Arthur D. Efland, Ferry Freedman, Patricia Sthur “La educación en el arte posmoderno”
Ediciones Paidós, Ibérica, S.A. Barcelona, 2003

(13) La presencia del Hip-Hop y el graffiti, los Rastas y la música Reggae, los Metaleros o los Góticos, los Anarko Punks o Libertarios, nos señalan la importancia del interculturalismo urbano: Este es un tema que surge con mucha fuerza en años recientes, sobre esto el Conaju nos dice. “En el nuevo escenario la cultura aparece como un espacio privilegiado para la construcción de nuevas identidades, discursos y prácticas, donde la tolerancia y el respeto a la diversidad están pasando a ser valores relevantes. Se puede apreciar un conjunto de subculturas en los cuales los jóvenes juegan un papel protagónico. Estas se manifiestan en nuevas producciones culturales, en nuevas percepciones éticas y estéticas, y en la manera como los jóvenes construyen un entorno social y ambiental”.
Lineamientos de Política Nacional de Juventudes, Consejo Nacional de la Juventud, 2005

(14) Información sobre el proyecto “Encuesta de preferencias estéticas de un público urbano” pueden encontrarlos en el libro “E.P.S. Huayco, Documentos” de Gustavo Buntinx.

Gustavo Buntinx, “E.P.S. Huayco, Documentos”
Fuentes para la Historia del Arte Peruano, IFEA, Mali, Centro Cultural de España, 2005.

Herbert Rodríguez
Febrero, 2007

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