sábado, 3 de febrero de 2007

II Ponencia GUERRILLA CULTURAL

(Resumen)

GUERRILLA CULTURAL
Hacia una Nueva Institucionalidad Artística
Jorge Miyagui


Relación arte – “lo político”

- La sociedad nunca es la suma de factores separados que forman un todo (factor económico, factor cultural, factor político, etc.) sino que es conformada por una trama de relaciones sociales, trasversal a las distintas dimensiones de la co-existencia humana, en donde se dan dinámicas de dominación, subordinación y horizontalidad. El arte, como cualquier sistema de producción cultural (las ciencias y las tecnologías), no está fuera de esta trama de relaciones sociales.

-

- La dimensión política de toda producción artística tiene que ver con el cómo ésta se interrelaciona con lo que existe, con lo que coexiste, es decir con los procesos de producción, distribución y consumo del sistema cultural. Así como también con las ideologías expresadas en el juego de las disputas por los sentidos y por el poder simbólico, porque toda obra de arte responde a una ideología, entendida ésta como el conjunto de ideas y nociones que se tienen sobre el mundo en que se interactúa.

- El arte entonces, no es sólo productos (obras artísticas) sino que implica procesos de distribución y consumo, procesos socio-económicos a través de los cuales una obra se inserta en la trama de lo social y llega a un público determinado: la música no llega a nosotros entrando por la ventana sino a través de la radio, las empresas discográficas, los conciertos, la piratería, etc.

- El discurso hegemónico intenta hacer no visibles las relaciones socio económicas del proceso artístico (distribución y consumo), para supuestamente dar un aura de espiritualidad a la actividad artística (no en términos de necesidades humanas psicológicas y sociales, sino como inmanencia metafísica en los objetos).

- Juan Acha dice al respecto: “La persona que no ha accedido a un conocimiento del devenir de la historia del arte occidental, al no entender las obras que el sistema oficial presenta como representativos, sobrevalorará la capacidad de la clase alta que supuestamente sabe consumir arte”.

¿Qué tenemos ahorita?


- Institucionalidad excluyente y en consonancia con la dominación cultural de los sectores privilegiados.

- Invisibilización de Prácticas Antisistémicas.

- No existen políticas culturales más allá de los amiguismos y los esfuerzos por legitimarse a través de los filtros de los sectores dominates.

- Público reducido y no informado.

- Mercado reducido.

- Centralización del análisis en los productos, invisibilizando procesos socio-económicos.

- Centros de Educación en donde se reproducen los sentidos comunes del patrón de poder, para que los educandos, futuros trabajadores del arte, continúen reproduciendo el sistema.

- Ciencias especializadas (como la crítica de arte) no existen en el Perú, la supuesta crítica está condicionada por las Instituciones que sostienen la dominación. Fundación Telefónica, el Museo de Arte de Lima, El Comercio, etc. pagan los trabajos de los críticos de arte. La crítica independiente, casi autogestionaria, es mínima e invisibilizada.

- ¿Qué queremos?

- Políticas inclusivas en el manejo de los espacios culturales.
- Democratizar el arte (no significa democratizar los productos artísticos) Si queremos democratizar las relaciones sociales, debemos pensar el arte no sólo a nivel de sus productos sino de los procesos que puede generar y genera. Es decir, los procesos socio-económicos del sistema artístico y las experiencias en las que el arte ha servido de plataforma para el desarrollo de una comunidad.
- Articular las experiencias antisistémicas: diálogo y reconocimiento. Debemos coordinar las distintas hipótesis de trabajo respecto al tema: no son antagónicos los proyectos de democratización a través de reformas del mismo sistema, incidiendo también en las políticas culturales del Estado; con los proyectos de democratización autónomas e independientes, donde se forja una nueva dinámica social. En este sentido la transformación social podría incluir dinámicas de rupturas, reformas y procesos.
- Forjar una Nueva Institucionalidad. (espacios, públicos, mercado, medios de difusión y legitimidad, centros de educación, ciencias especializadas, etc.) que respondan a intereses propios como colectividad, a una nueva relación social basada en la radicalización de la democracia y a un nuevo horizonte de sentido.



¿Hacia dónde y cómo empujamos la combi?

1.- Teorizar desde prácticas concretas y Sistematizar.

- “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador” E. Galeano


2.- Articular - nos

- Articulación de los nuevos actores en una plataforma de rica diversidad, de debate, democracia radical y antagonismo democrático. Los que no quieren saber nada con la institucionalidad oficial, los que quieren hacer cambios desde ella, a quienes les interesa articular su trabajo artístico con luchas populares y sectoriales de otra índole, a quienes sólo les interesa democratizar los espacios culturales, etc. Si vamos a cambiar el mundo sólo con los que piensan como uno, no lo vamos a hacer, mas bien hagamos el esfuerzo para que todas estas hipótesis de trabajo se potencien entre sí.

3.- Organizar- nos





- ¿Qué debemos lograr en este Congreso? La creación colectiva de una organización horizontal y radicalmente democrática, sin estructuras jerarquizadas y que permita la acción conjunta en un espacio de articulación que responda a líneas de trabajo, elaboradas colectiva y democráticamente.

- Queremos una organización que valore las diversidades.

- Importancia de la subjetividad en la organización.

- La organicidad nos permitiría un tránsito y circulación de los distintos públicos en los distintos espacios en los que se esté trabajando.

- Permitirnos tener líneas de acción conjuntas, en la unidad hacernos mas fuertes.

- La legitimidad propia.

- El potencial del arte es la creatividad y el valor de la diversidad. Sería triste si todos hiciéramos el mismo arte o pensáramos igual. Que esta lógica del arte desborde el trabajo político: seamos creativos para crear una organización flexible y horizontal que nos acoja en nuestras distintas hipótesis de trabajo, en nuestras distintas posiciones ideológicas pero trabajando por un objetivo común: consolidar una nueva institucionalidad artística que esté en consonancia con principios de horizontalidad, democracia radical, autonomía y solidaridad.



(Ponencia Completa)

GUERRILLA CULTURAL
Hacia una Nueva Institucionalidad Artística


Ponencia para el III Congreso de las Artes 2007
Lima – Perú
Jorge Miyagui


•Relación arte – “lo político”

•¿Qué tenemos ahorita?

•¿Hacia dónde y cómo empujamos la combi?


Relación arte – “lo político”

- La sociedad nunca es la suma de factores separados que forman un todo (factor económico, factor cultural, factor político, etc.) sino que es conformada por una trama de relaciones sociales, trasversal a las distintas dimensiones de la co-existencia humana, en donde se dan dinámicas de dominación, subordinación y horizontalidad. El arte, como cualquier sistema de producción cultural (las ciencias y las tecnologías), no está fuera de esta trama de relaciones sociales.

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- Se entiende esta dimensión de “lo político” no sólo como la esfera que hace referencia a lo electoral o a la disputa por ámbitos de representación y gestión del bien público (Estado), sino aquella dimensión del ser humano consustancial a su naturaleza como ser social. Lo político entendido como la red de relaciones inter-subjetivas que componen lo social.

- La dimensión política de toda producción artística tiene que ver con el cómo ésta se interrelaciona con lo que existe, con lo que coexiste, es decir con los procesos de producción, distribución y consumo del sistema cultural. Así como también con las ideologías expresadas en el juego de las disputas por los sentidos y por el poder simbólico, porque toda obra de arte responde a una ideología, entendida ésta como el conjunto de ideas y nociones que se tienen sobre el mundo en que se interactúa.

- El Poder es una relación social, algo que se construye, no sólo que se toma o se disputa.Además es algo que internalizamos y controla nuestra subjetividad y vida social desde dentro. El Poder no está sólo en el Estado o las grandes corporaciones económicas, está en lo que pensamos, en nuestros hábitos, en cómo nos relacionamos, (...) en la totalidad de las relaciones sociales. (Anticapitalismo para principiantes – Adamovzky/Ilustradores Unidos)

- En el ámbito cultural hay relaciones de Poder, que consciente o inconscientemente reproducimos o resistimos.
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- El arte entonces, no es sólo productos (obras artísticas) sino que implica procesos de distribución y consumo, procesos socio-económicos a través de los cuales una obra se inserta en la trama de lo social y llega a un público determinado: la música no llega a nosotros entrando por la ventana sino a través de la radio, las empresas discográficas, los conciertos, la piratería, etc. Así las obras de artes visuales llegan a un público a través de galerías, centros culturales, espacios alternativos, prensa, etc. Si nuestro análisis se agotase en los productos artísticos tendríamos, como lo tenemos ahora, una crítica especializada centrada más en discursos estilísticos y formales que no toman en cuenta ni posicionamientos de los sujetos ni los procesos sociales que se generan a partir de lo que se analiza.

- El discurso hegemónico intenta hacer no visibles las relaciones socio económicas del proceso artístico (distribución y consumo), para supuestamente dar un aura de espiritualidad a la actividad artística (no en términos de necesidades humanas psicológicas y sociales, sino como inmanencia metafísica en los objetos). Dos declaraciones que pueden servir como ejemplos de este mecanismo (1995 y 2005):

- “Un artista habla de Arte, no de dinero (...) Yo prefiero estar en reuniones con mis amigos banqueros porque siempre hablan de arte, en cambio cuando me reúno con artistas siempre hablan de dinero”. Respuesta de Szyszlo a incómoda pregunta sobre los precios de sus obras en conferencia del año 1995 en la Facultad de Arte PUCP.

- “Cuál es el cuadro más caro que has vendido? Uy, nunca lo digo. Hablar de números no es lo mío.” Galerista Lucía de la Puente en entrevista que empieza así: “Si te dijera que tengo diez mil dólares en el bolsillo, ¿qué cuadro me recomiendas comprar? Revista Somos. No 968 2005.

- Es precisamente en el consumo donde juega el arte un papel de diferenciador social y de privilegio de clase. Juan Acha decía señalando esta distorsión que: “Si consumir arte es una actividad natural e importantísima para el ennoblecimiento y la purificación del espíritu, hay sensibilidades buenas y malas, idóneas e incapaces”.

- Ahora sabemos que consumir arte no es una actividad natural como se nos plantea sino una actividad cultural, aprendida socialmente. Al presentar la capacidad de valorar y decodificar las obras de arte como una capacidad natural y no como resultado de una educación, se deduce convenientemente que, quienes pueden apreciar, valorar, discutir y consumir ciertas obras de arte tienen una capacidad superior que el resto de personas. Señalar que no se trata de una cuestión de capacidad natural sino de una cuestión de acceso a un conocimiento específico (historia del devenir del arte contemporáneo), es decir, una cuestión de poder, haría evidente la desigualdad y el conflicto social ya que, la educación, como recuerda García Canclini, no es algo que se “es” sino algo que se “tiene”.

- Un amigo pintor me contó una anécdota muy ilustrativa sobre el tema: El Taxista que lo acompaña a recoger sus cuadros en una galería sanisidrina, al ver que un cuadro abstracto (que para él lo podría haber hecho su hijita) vale 14 000 dólares le dice a mi amigo:

- “Has visto gordo? 140 soles ese cuadro”.
- “140 soles?” Nooooo. 14 000!!!!. – le replica mi amigo.
- “14 000 soles?”- pregunta sorprendido.
- “14 000 soles no, 14 000 dólares!
- “Asu, algo debe tener, no gordo? Algo debe tener…”.- concluye el taxista después de meditar un rato.

- Juan Acha dice al respecto: “La persona que no ha accedido a un conocimiento del devenir de la historia del arte occidental, al no entender las obras que el sistema oficial presenta como representativos, sobrevalorará la capacidad de la clase alta que supuestamente sabe consumir arte”.

- Aquel taxista del ejemplo anterior asumió que “algo” debía tener ese cuadro, “algo” que él no es capaz de comprender, para que valga tanto. Entonces interiorizó la idea de que la gente que puede pagar 14 000 dólares por un cuadro posee una capacidad que él no. Así se reproduce el discurso de la dominación reduciendo el arte a un signo de distinción social. El precio de las obras de arte en nuestro medio depende básicamente de los juegos de poder y el marketing del nombre de los artistas.



¿Qué tenemos ahorita?



- Institucionalidad excluyente y en consonancia con la dominación cultural de los sectores privilegiados. La colección de arte contemporáneo del Museo de Arte de Lima no incluye al Arte Popular, la Contracultura urbana sigue siendo marginal a las desgastadas instituciones artísticas privadas y estatales.

- Invisibilización de Prácticas Antisistémicas. La prensa especializada, por ejemplo, no toma en cuenta proceso s como el Foro de la Cultura Solidaria de Villa El Salvador, que en su primer año (2004) movilizó cerca de 15 000 personas y en su segundo año (2005) aproximadamente a 27 000 personas en sólo una semana, en su mayoría adolescentes y jóvenes de Villa El Salvador y, sin embargo, sí se ocupa a gran espacio de eventos artísticos que suceden dentro del circuito comercial – oficial que puede convocar a lo mucho a 200 personas aproximadamente en la misma cantidad de días.

- No existen políticas culturales más allá de los amiguismos y los esfuerzos por legitimarse a través de los filtros de los sectores dominates. Además el poder de los críticos y la prensa especializada radica, entre otras cosas, en la renuncia de los mismos artistas a teorizar sobre su trabajo haciéndose responsables de los sentidos que crean, cosa que genera la búsqueda de la legitimidad a través de la voz del otro, a quien se busca caer en gracia, instrumentalizando hasta lo afectivo en el cálculo costo – beneficio.

- Público reducido y no informado. Reproduce los sentidos comunes favorables a la dominación, hay en el consumo una dinámica de distinción social. Ejemplo: Taxista.

- Mercado reducido al mismo sector privilegiado social y económicamente, conservador y pacato.

- Centralización del análisis en los productos, invisibilizando procesos socio-económicos. Ejemplos: Entrevista a Lucía de la Puente en Somos, Respuesta de Fernando de Szyszlo en la Pucp.

- Centros de Educación en donde se reproducen los sentidos comunes del patrón de poder, para que los educandos, futuros trabajadores del arte, continúen reproduciendo el sistema. Ejemplos: “El tema es un pretexto para hacer arte”, “te gana el tema”, “el mito de la pintura-pintura”, “la ideología de la apolítica en el joven artista”, “el mito del ser especial y superior”, etc. Ejemplos: Experiencia personal en la Facultad de Arte – PUCP.

- Ciencias especializadas (como la crítica de arte) no existen en el Perú, la supuesta crítica está condicionada por las Instituciones que sostienen la dominación. Fundación Telefónica, el Museo de Arte de Lima, El Comercio, etc. pagan los trabajos de los críticos de arte. La crítica independiente, casi autogestionaria, es mínima e invisibilizada.

- Seremos más libres mientras más consientes de la dominación seamos. Es necesario de-construir varios sentidos comunes en los que se basa la dominación: la posibilidad de lo apolítico, el artista como ser especial aislado de la sociedad, el arte como campo autónomo sin relaciones socio-económicas, el arte académico es superior al arte popular, el hecho de que la estructura de poder jerarquizada siempre fue así y siempre lo será, etc.

- Una reformulación de las posiciones, teorías y prácticas artísticas en función a nuestros intereses como colectividad tendría que empezar por plantearse un diálogo horizontal entre el arte académico, el arte popular, la contracultura urbana y todas las manifestaciones culturales que existen en nuestra patria y que son ignoradas por buena parte de la institucionalidad para realzar solo determinadas prácticas culturales funcionales y en directa correspondencia con la dominación del sector social más privilegiado.

- ¿Qué queremos?

- Políticas inclusivas en el manejo de los espacios culturales.

- Democratizar el arte (no significa democratizar los productos artísticos) Si queremos democratizar las relaciones sociales, debemos pensar el arte no sólo a nivel de sus productos sino de los procesos que puede generar y genera. Es decir, los procesos socio-económicos del sistema artístico y las experiencias en las que el arte ha servido de plataforma para el desarrollo de una comunidad.

- Articular las experiencias antisistémicas: diálogo y reconocimiento. Debemos coordinar las distintas hipótesis de trabajo respecto al tema: no son antagónicos los proyectos de democratización a través de reformas del mismo sistema, incidiendo también en las políticas culturales del Estado; con los proyectos de democratización autónomas e independientes, donde se forja una nueva dinámica social. En este sentido la transformación social podría incluir dinámicas de rupturas, reformas y procesos.

- Forjar una Nueva Institucionalidad. (espacios, públicos, mercado, medios de difusión y legitimidad, centros de educación, ciencias especializadas, etc.) que respondan a intereses propios como colectividad, a una nueva relación social basada en la radicalización de la democracia y a un nuevo horizonte de sentido.




¿Hacia dónde y cómo empujamos la combi?

1.- Teorizar desde prácticas concretas y Sistematizar.

- Es necesario generar nuevas teorías que acompañen las distintas prácticas antisistémicas que vienen sucediendo. Tod@ trabajador(a) del arte como productor(a) cultural debe ser responsable de los sentidos que crea y debe ser consciente de que su actividad no se agota en el proceso productivo sino que también debe posicionarse frente a las dinámicas de distribución y consumo, que condicionan el mismo sentido de lo creado. Todas las personas que están trabajando por liberar la práctica artística deben preocuparse por sistematizar sus propias prácticas: producir conocimiento, saberes libertarios desde las prácticas mismas y para enriquecer esas mismas prácticas.

- “Hasta que los leones tengan sus propios historiadores, las historias de cacería seguirán glorificando al cazador” E. Galeano

- Es fundamental la sistematización de las experiencias, es decir, la construcción de conocimiento desde las prácticas concretas. Y ésta debe realizarse, en la medida de lo posible, colectivamente…así el discurso, la capacidad de teorización y el conocimiento (que es poder) no son monopolizados por algunos: por aquell@s que tienen más floro, más herramientas teóricas, etc. La idea es: “no hacer sin pensar, ni pensar sin hacer”. Aprendamos junt@s, acostumbrémonos a tod@s hacer y tod@s pensar, eso es crear una nueva forma de poder: poder popular.

- El que no hace no sabe, solo cree que sabe, el que no confronta sus hipótesis con la realidad está haciendo teoría de teoría. Acción – reflexión – acción.

2.- Articular - nos

- Existen distintas experiencias que se pueden llamar antisistémicas porque su existencia reside en otro tipo de horizonte de sentido y básicamente por su carácter autónomo. Experiencias con lecturas críticas han aparecido en los últimos años, espacios donde la gente puede producir, disfrutar y consumir arte con una lógica distinta a la de la distinción social y la competencia mercantilista. Vuelven a haber esfuerzos por construir colectivamente un horizonte de sentido distinto más allá del marasmo individualista. (Foro de la Cultura Solidaria, CIAP, Centro Cultural El Averno, Teatro Vichama, Apu Teatro, El Colectivo, Festival Arte sin Argollas, Aguaitones, Teatro Loco, Fiteca, La Restinga, etc.)

- Articulación de los nuevos actores en una plataforma de rica diversidad, de debate, democracia radical y antagonismo democrático. Los que no quieren saber nada con la institucionalidad oficial, los que quieren hacer cambios desde ella, a quienes les interesa articular su trabajo artístico con luchas populares y sectoriales de otra índole, a quienes sólo les interesa democratizar los espacios culturales, etc. Si vamos a cambiar el mundo sólo con los que piensan como uno, no lo vamos a hacer, mas bien hagamos el esfuerzo para que todas estas hipótesis de trabajo se potencien entre sí.

- Hay mucha gente en el aquí y en el ahora que están trabajando en prácticas interesantes, en creación de espacios de resistencia, tantas personas que tienen algo que decir y que necesitan también alguien que los escuche. La apuesta es tender puentes y articular una gran red: vencer la soledad. Que eso del pueblo unido jamás será vencido no pase de moda.

3.- Organizar- nos





- ¿Qué debemos lograr en este Congreso? La creación colectiva de una organización horizontal y radicalmente democrática, sin estructuras jerarquizadas y que permita la acción conjunta en un espacio de articulación que responda a líneas de trabajo, elaboradas colectiva y democráticamente. Vencer en nosotros los prejuicios, conociéndonos. Podría ser una red, una coordinadora, un frente, etc. Lo importante no es el nombre sino la estructura horizontal y su constitución democrática.

- Queremos una organización que valore las diversidades. Siempre será un gran reto la radicalización de la democracia: pues autoritariamente las cosas salen más fáciles y requieren menos inversión de tiempo y esfuerzo, pero son más frágiles que las que se construyen con la participación de tod@s.

- Importancia de la subjetividad en la organización: Como siempre dice el camarada Millones reinterpretando a Goethe: “un revolucionario es aquel que cambia su vida cambiando al mundo, y cambia al mundo cambiando su vida”, al conocernos y trabajar junt@s nos enriquecemos en la acción. El nuevo espacio que queremos formar debería exigirnos el compromiso del trabajo militante pero también nuestra disposición a desarrollar vínculos afectivos. Los espacios militantes pueden ser los espacios de la alegría y la afectividad también, reconociéndonos como seres humanos capaces de organizar y construir un proceso social con un estilo que de alguna forma se burle de los convencionalismos y sea por y para la alegría, el pan y la belleza.

- La organicidad nos permitiría un tránsito y circulación de los distintos públicos en los distintos espacios en los que se esté trabajando.

- Permitirnos tener líneas de acción conjuntas, en la unidad hacernos mas fuertes.

- La legitimidad propia: Debemos lograr que nuestras propuestas se instituyan y se legitimen por medios propios y autogestionarios, no por voces ajenas. Necesitamos medios de comunicación alternativos en donde difundir nuestras propuestas, generar debates y construir saberes libertarios desde las prácticas en las que estamos comprometidos. Que la organización que construyamos tenga un medio de comunicación.


- El potencial del arte es la creatividad y el valor de la diversidad. Sería triste si todos hiciéramos el mismo arte o pensáramos igual. Que esta lógica del arte desborde el trabajo político: seamos creativos para crear una organización flexible y horizontal que nos acoja en nuestras distintas hipótesis de trabajo, en nuestras distintas posiciones ideológicas pero trabajando por un objetivo común: consolidar una nueva institucionalidad artística que esté en consonancia con principios de horizontalidad, democracia radical, autonomía y solidaridad.

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